May 25, 2009

Alimentos medicinales

Los alimentos que, como tales, pueden actuar sobre diferentes patologías se deberían agrupar en "alimentos medicinales". Su actividad se debe a compuestos químicos presentes en las plantas que tienen actividades específicas y permiten distintos grados de acción farmacéutica, disminución del riesgo, disminución del daño o aún curación de enfermedades.

Los principales principios activos encontrados son: beta caroteno, luteína, zeaxantina, licopeno, betaglucano, fibra insoluble, mucílago, fibra de cereales integrales, ácidos grasos monoinsaturados, Omega 3, ácido linoleico conjugado,
antocianidinas, catequinas, epicatequinas y procianidinas, flavanonas, quercetina, canferol o miricetina, proantocianidinas, sulforafano y otros isotiocianatos, ácido cafeico y ácido ferúlico, estanoles, alcoholes del azúcar, prebióticos, probióticos,
genisteina y dadzeina, lignanos, alicina, ditioltiones, etc.

Una característica fundamental es que su actividad se obtiene con el consumo de cantidades habituales de esos alimentos, con la salvedad que la dieta sea saludable.

La zanahorias y varias frutas (naranja, kiwi. manzana, cereza) contienen beta caroteno, un potente antioxidante que neutraliza la acción de los radicales libres que pueden dañar las células y fortalece sus defensas antioxidantes.

Coles, acelga, espinaca, arándanos, ciruelas, palta (aguacate), kiwi, uvas, cítricos, maíz, huevos, contienen luteína y zeaxantina que pueden contribuir al mantenimiento de una visión saludable, tanto por su actividad antioxidante como por su actividad directa en las células de la mácula ocular.

Tomates y productos derivados contienen licopeno con propiedades antiinflamatorias, comprobadas en el control de la hiperplasia benigna de próstata, propiedades antioxidantes que previenen la degeneración macular y por tanto la pérdida visual y aparentemente reducen la incidencia de algunos tipos de tumores, como por ejemplo el de próstata.

El salvado de avena, la harina de avena y la cebada contienen una sustancia del grupo de azúcares complejos tipo fibra, el beta glucano con una actividad tal que puede reducir el riesgo de padecer enfermedades coronarias al disminuir la absorción de sales biliares y por ende la formación de colesterol, en por lo
menos un 5% (con un consumo de unos 3 g. diarios).

El salvado de trigo y otros vegetales contienen una fibra insoluble que puede contribuir al mantenimiento de la salud del tracto digestivo, al promover el tránsito intestinal mediante el aumento del volumen del contenido.

La zaragatona o psillium contiene en sus semillas una gran cantidad de una fibra soluble, un mucílago, que tiene la propiedad de absorber grandes cantidades de agua y por ello aumentar de tamaño, con lo que produce una sensación de saciedad y actúa como un medicamento que disminuye el apetito.

Cereales de grano entero (cereales integrales) al producir una digestión más lenta promueven el descenso de los niveles de glucosa en sangre. Investigaciones recientes sugieren que algunas moléculas naturalmente presentes en las plantas tienen propiedades antitumorales. Contienen además fitoestrógenos, ácido fítico, compuestos fenólicos e inhibidores de la actividad de enzimas. Los cereales integrales también son ricos en antioxidantes, tales como la vitamina E, y en nutrientes con efectos beneficiosos para los sistemas antioxidantes, tales como el selenio.

El aceite de oliva contiene ácidos grasos monoinsaturados, cuyo consumo continuado obtiene niveles bajos de colesterol e incidencia reducida de las enfermedades cardiovasculares, con un beneficio adicional, ya que se ha comprobado que aumenta los niveles de colesterol HDL y de la apolipoproteína A-I, a la que se le atribuye un papel antiaterogénico.

Las avellanas y el aceite de linaza contienen ácidos grasos poliinsaturados tipo Omega 3. El efecto más llamativo y claramente demostrado, es la disminución de los niveles de triglicéridos y VLDL por disminución de su síntesis hepática. La fuente principal está en los pescados y mariscos.

La carne vacuna y ovina y algunos productos lácteos contienen ácido linoleico conjugado que ha demostrado poser propiedades importantes. Disminuye el colesterol en forma parecida al Omega 3, Estimula el funcionamienro del sistema inmunológico y podría actuar en cuadros de alergia y cáncer, por ejemplo los tumores de mama. Un posible efecto sobre la grasa corporal, si bien muy promocionado, no ha sido aún totalmente demostrado.

Los arándanos, las cerezas, las moras y la uvas rojas contienen antocianidinas, flavonoides de importantes propiedades antioxidantes. Se le atribuyen acciones inhibitorias de algunas enzimas digestivas, por lo que colaboran en el control de la diabetes mellitus tipo 2 de la obesidad. Parecen mejorar el funcionamiento neuronal y la memoria. Mejoran el sistema inmunitario mediante el aumento en la producción de glóbulos blancos. Disminuyen la fragilidad de los capilares sanguíneos, por lo que son importantes en retención de líquidos, en várices y para la microcirculación ocular. Fortalecen el colágeno, por lo que importan para un rejuvenecimiento de la piel y otros tejidos. Tienen propiedades antiinflamatorias, que se aprovechan habitualmente en lesiones y dolores por la práctica de deportes.

El té, el cacao, el chocolate, las manzanas, las uvas contienen catequinas, epicatequinas y procianidinas, flavonoides con capacidad para modificar la reacción del cuerpo a los alérgenos, virus y agentes carcinógenos. Estos resultados ponen de manifiesto su actividad anti-alérgica, anti-inflamatoria, anti-microbiana y anti-cancerígena. Los efectos beneficiosos de las frutas, verduras, té o vino tinto, se han atribuido a los compuestos flavonoides que contienen.

Los frutos cítricos contienen flavanonas que neutralizan los radicales libres, están relacionadas con el mantenimiento de la salud de los vasos sanguíneos y los huesos, con la supresión del cáncer, la prevención de alergias, la reducción de la inflamación y cierta actividad anti-microbiana.

La cebolla, la manzana, el té, el brócoli contienen flavonoles, quercetina, canferol o miricetina, con actividad antioxidante, protectora de vasos capilares y contra algunos tipos de tumores, como el de páncreas.

Moras, cacao, manzana, fresas, uvas, vino, cacahuate, canela son fuente de proantocianidinas, importantes para tratar insuficiencia venosa crónica, relacionada con las várices y con las hemorroides. Esta actividad estaría relacionada con fortalecer el olágeno y la elastina de ls paredes de los vasos sanguíneos. Otras acciones alegadas, combatir arrugas, ser antioxidantes, evitar los ateromas, reducir la inflamación de articulaciones.

Coliflor, brócoli, repollo, col, rábano contienen sulforafano y otrosisotiocianatos pueden suprimir el desarrollo de los tumores mediante el bloqueo de las enzimas responsables de una de las fases del proceso.

Manzana, pera, cítricos, algunas verduras, el café, el chocolate y el té, contienen fenoles y derivados fenólicos, de ellos los más destacados el ácido cafeico y el ácido ferúlico. Importantes propiedades antioxidantes, destacables actividades en el control de la oxidación del colesterol y de la visión. Se discute alguna evidencia de protección contra el cáncer. El ácido ferúlico actuaría además como protector de la piel contra los rayos ultravioletas.

Maíz, soja, trigo, contienen estanoles, esteroles libres que reducen la absorción intestinal del colesterol y por ello logran disminuir los niveles de colesterol en sangre y controlar las afecciones derivadas del colesterol elevado.

En muchas plantas están presentes alcoholes del azúcar, xylitol, sorbitol, manitol, lactitol, que se utilizan como edulcorantes, con menos efectos nocivos que el azúcar refinado. Puede reducir el riesgo de caries dentales.

Los llamados prebióticos como, Inulina fibra alimentaria (raíces, tubérculos y rizomas de achicoria, diente de león, yacón) fructo-oligosacáridos (FOS) (la achicoria, la alcachofa, el espárrago, el ajo, la cebolla, el puerro, el tomate o el plátano entre otros) mejoran el tránsito intestinal y el balance microbiano del tracto intestinal, polidextrosa, (almidón) reserva energética de las plantas, son sustancias vegetales no digeribles que si se fermentan en el intestino grueso.

La soja contiene genisteina y dadzeina, fitoestrógenos, compuestos que parecen prevenir el cáncer por muchos mecanismos, entre los que se cuentan la inhibición de la angiogénesis, aspecto éste esencial en la formación de nuevos vasos sanguíneos, necesarios para el crecimiento y diseminación de los tumores. Su propiedad más conocida es la de regular el balance hormonal en la menopausia femenina. Mantienen el balance óseo y el funcionamiento del sistema nervioso.

El lino, el centeno y algunas verduras con lignanos, fibra insoluble capaz de disminuir los niveles de colesterol y estimular el funcionamiento del sistema inmunológico.El poroto o frijol de soja contiene una proteína que ha demostrado
reducir los niveles de colesterol total y los triglicéridos, manteniendo los niveles de colesterol HDL.

El ajo, las cebolla y el puerro contienen alicina que se convierte en sulfidos y tioles como sulfuro de dialilo, trisulfuro de metil alilo, los que en la sangre reaccionan con los glóbulos rojos, produciendo una baja en la tensión sanguínea y en la fluidez de la sangre. Se ha mencionado antes la actividad del ajo sobre los niveles de colesterol y otras propiedades.

Brócoli, repollo, coliflor, coles de Bruselas contienen ditioltiones que contribuyen al mantenimiento de una correcta función del sistema inmunológico, actuando como quimiopreventivos.

La lista es aún más extensa y si el interés de los lectores lo amerita, podré ampliar la lista y profundizar cada uno de los casos citados.

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